Michell y Martín

0

Martín nació -como cualquier otro niño- lleno de vida, saludable y curioso por la vida, pero con un lunar que cubría gran parte de su espalda. Los médicos recomendaron operarlo a los 9 meses de vida, lo que trajo consecuencias irreparables en su estado físico y mental. Fue en ese momento donde la vida de Martín cambió radicalmente. Debido a una negligencia médica, él sufrió un paro cardio-respiratorio dejándolo en estado de coma inmediato, por un periodo de tres semanas. A su retorno, Martín ya no era el mismo, y ahora volvía como un niño tetrapléjico, con daño cerebral severo, pérdida de gran parte de su visión y trastornos en la deglución; lo que lo hace 100% dependiente de otro para el resto de su vida. A los 6 meses de vivir en este nuevo estado, y ya algo más asumido en la familia, se presenta en el cuerpo de Martín esta actividad eléctrica continua devastadora llamada Epilepsia… lo que había logrado en estos meses de rehabilitación constante lo pierde en cuestión de semanas y comienzan los experimentos con diferentes medicamentos anti-epilépticos y dieta a base de grasas, llamada dieta cetogénica. Se pudo “controlar” en parte las crisis de Martín durante 8 años; ya no convulsionaba todo el día, sino que sufría unas 12 crisis más 24 espasmos diariamente. No hay cuerpo que aguante tanto sin deteriorarse. Fue cuando me dijeron  que Martín se tenía que alimentar exclusivamente por sonda; siendo que por mucho tiempo había predominado la alimentación por boca. Desesperada dije ¡basta!, busqué a Fundación Daya y ellos me acogieron y me explicaron todo lo que necesitaba saber para suministrar el mejor medicamento que Martín podría tomar: “el aceite de cannabis”. Comenzó hace 2 meses con excelentes resultados, en su primera semana Martín bajó sus crisis progresivamente desde 12 a 2 (a veces 0) y sus espasmos disminuyen de 24 a 4 diarios. Al mes recuperó su deglución al nivel del año pasado y vuelvo a alimentar por boca todas sus comidas.

Todo esto me llevó a la decisión de comenzar  a cultivar la medicina de mi hijo, aunque con algo de temor.
Sé que encontraré la cepa adecuada para mi hijo para que definitivamente deje de convulsionar. Mientras tanto seguiremos disfrutando de Martín brindándole la mejor calidad de vida posible, en plenitud y con el dinamismo de cualquier otro niño de su edad.
Año 2014

About Author

Leave A Reply