Carta de Mamá Cultiva a los Parlamentarios en el día de la madre

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Hoy se celebra comercialmente  el día de la madre en nuestro país. Hoy nos llenamos de saludos de nuestros círculos cercanos a través de los cuales nos manifiestan su admiración a las “increíbles madres que somos” por “todo lo que hacemos por nuestros hijos”.

Hoy nosotras recordamos la ilusión que sentimos al momento que nos dijeron que seríamos madres, la bella espera y los planes de vida que teníamos en ese momento. Sin embargo, nos tuvimos que enfrentar a la realidad, al hecho que por alguna circunstancia del destino nos tocó ser madres de niños especiales, niños que por sus distintas patologías se han visto enfrentados desde pequeños a dolorosos tratamientos médicos. Niños en los que cada avance es un logro, desde el simple hecho de sonreír o comer solos.

Cuando hablamos entre nosotras, nos reunimos  y compartimos nuestras experiencias, nos vemos reflejadas las unas en las otras, nuestras historias son similares. Muchos se preguntarán ¿Qué debe pasar en la vida de una madre para que llegue a dar cannabis a su hijo? Todas llegamos al uso de cannabis medicinal en nuestros niños luego de un largo recorrido por tratamientos costosos, dolorosos e invasivos. Tratamientos que hacían estragos en la calidad de vida de nuestras familias. Todas coincidimos en el antes y el después que significó para nuestras vidas la llegada de esta planta, muchas de nosotras somos madres de niños con parálisis cerebral, los vimos sonreír y conectarse con nosotras por primer vez después a comenzar su tratamiento con cannabis. Todas somos testigos de los avances que han tenido cada uno de nuestros retoños en el tratamiento de sus distintas patologías. Hoy nosotras reconocemos al  cannabis como nuestra medicina, la planta sagrada de nos devolvió a la vida.

Sin embargo, a pesar a nuestras positivas experiencias, a pesar de la lucha que significa para nosotras el día a día, nos vemos enfrentadas a una grave vulneración de nuestros derechos humanos. Y sí hablamos de derechos humanos, ya ni siquiera cabe en la mente de alguien que no sufre diagnósticos devastadores imaginar todo lo que nos toca lidiar; habiendo encontrado una medicina, efectiva, económica y segura para las patologías de nuestros hijos, tengamos  que vivir con el miedo constante a que lleguen las fuerzas policiales a nuestros hogares y nos veamos sometidas no solo a violentos e injustos allanamientos, sino a nuestro temor principal: que nos dejen sin su medicina. Bueno, esa es la realidad que hoy en el día de la madre, nos gustaría se viera reflejada, nos gustaría que al igual que como la campaña que levantamos hace unos años atrás, los parlamentarios se pusieran de una vez por todas “en nuestros zapatos”.

Hoy la legislación chilena es clara al respecto, ya son muchos los tribunales de nuestro país, incluyendo a la Corte Suprema, los que han reconocido el derecho al cultivo medicinal de la planta. La famosa ley 20.000 conocida como Ley de drogas, y en virtud de la cual se sanciona el tráfico ilícito de estupefacientes y sicotrópicos en nuestra legislación, es clara en su objetivo de perseguir el “tráfico” de dichas sustancias excluyendo expresamente al cultivo medicinal en varios de sus artículos. Sin embargo, a pesar de esto, de permitir el cultivo, no lo regula. Y el hecho que no esté regulado nos deja en una completa indefensión ya que actualmente si por algún motivo la policía llega a nuestras casas y detecta nuestras plantas seremos sometidas irremediablemente a la incautación de ellas con todo lo que un allanamiento implica incluyendo la violenta interrupción a nuestra privacidad. Ello a pesar de mostrarles los documentos que acreditan la patología de nuestros niños, a pesar de mostrarles la receta que indica que el cultivo de la misma es para su uso en virtud de un tratamiento médico.

En este punto no podemos dejar de contarles la experiencia que le tocó vivir a una de nosotras hace un tiempo atrás. Estando sola en su casa con su pequeña, con parálisis cerebral y en silla de ruedas, vio por la ventana a tres hombres extraños en el patio de su casa. Era tan fuerte el olor de sus plantas en ese momento que era imposible llamar a carabineros sin que ello implicara la incautación de su medicina. Para suerte de ella, los hombres se fueron de su patio sin producir mayores inconvenientes, pero esta situación nos deja pensando… nos atormenta al ver el nivel de indefensión en el que nos encontramos. Sin siquiera poder recurrir a los carabineros si algo nos pasa, porque ante todo ponemos por delante a nuestros hijos y con ello la medicina que necesitan para tener una mejor calidad de vida.

En este momento el Estado vulnera nuestros derechos, los vulnera al permitir el cultivo medicinalmente pero no regularlo y así mantenernos en la completa vulnerabilidad y falta de certeza jurídica.

En este momento tenemos una situación de hecho, la ley 20.000 permite el cultivo medicinal y somos cientos las valientes madres que cultivamos asesoradas por profesionales médicos que se han especializado en esta materia para darles una mejor calidad de vida a nuestros hijos, porque la ley expresamente lo permite.

Hoy lo único que le pedimos a los honorables parlamentarios, en especial a los Senadores de la Comisión de Salud de Senado, es que no dilaten más la espera, para votar ahora el proyecto que se encuentra en su cámara, Ley Cultivo Seguro, en virtud del cual se modifica el código sanitario para que podamos acreditar con nuestra receta médica el cultivo medicinal y así el Estado deje lo antes posible de vulnerar nuestros derechos. Por favor entiendan que no pueden seguir basando la discusión en que si el cannabis es medicinal o no, ya que con la evidencia mundial que hay al respecto y nuestras propias experiencias nos da vergüenza que en nuestro país se siga poniendo atención en este punto. No pueden poner el peso de todo el fracaso de la política de drogas de un país en una planta. Hay un modelo que claramente ha fracasado por años y que  deben revisar a fondo, pero mientras deben hacerse cargo de lo que nos pasa a nosotras, nosotras las madres que nos encontramos ante la más completa indefensión mientras ustedes discuten al respecto. Nosotras las madres que no hacemos más que luchar día a día por la salud de nuestros hijos y que hemos encontrado en esta planta una increíble medicina que alivia nuestra carga. Hoy en el día de la madre, solo eso les pedimos, “por favor pónganse en nuestros zapatos”.

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